viernes, 1 de agosto de 2025

Megaproyecto de Concesión APP El Estanquillo – Popayán


 

Popayán frente al espejo: ¿cómo se prepara la ciudad para recibir el proyecto vial más grande de su historia reciente?

El pasado 14 de julio de 2025, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) publicó oficialmente los pliegos definitivos del megaproyecto de concesión APP El Estanquillo – Popayán, que tendrá una duración de 20 años y una inversión estimada cercana a los 8 billones de pesos, incluyendo la construcción de más de 60 km de doble calzada, 14 túneles, 125 puentes vehiculares, 9 intersecciones, 15 pasos peatonales, y cerca de 600 predios a adquirir.

Aunque la noticia fue celebrada por el Gobierno Nacional como una apuesta estratégica para conectar el suroccidente del país con el centro y la frontera con Ecuador, Popayán aún no cuenta con información clara, pública ni detallada sobre qué exactamente va a construirse dentro de su jurisdicción, más allá de los 15 kilómetros de segunda calzada adosada a la actual Variante Occidental, entre Piedra Sur y la intersección con la concesión Popayán–Santander de Quilichao.



Una concesión que cruza Popayán... sin que Popayán aparezca

Las publicaciones institucionales de la ANI ofrecen una imagen general del trazado, pero no definen obras específicas en la zona urbana de Popayán, ni tampoco se han divulgado estudios sobre los impactos prediales, urbanos o de conectividad. Lo preocupante es que, pese a tratarse del paso de una doble calzada de especificaciones nacionales por el borde de expansión occidental de la ciudad, no hay evidencia formal de mesas técnicas con el ente territorial como primer convocado, ni declaraciones precisas y técnicas sobre las decisiones adoptadas con la Administración Municipal frente a este corredor estratégico.

Interrogantes urbanos sin respuesta

Desde el escenario técnico, se advierte que el avance acelerado del proyecto sin concertación con el Municipio puede generar una barrera de infraestructura que divida la ciudad durante décadas, replicando errores de concesiones anteriores. Estos son solo algunos de los puntos críticos sin resolver:

è Accesos a la Vereda de Torres

è El complejo y conflictivo cruce con la Calle 5ª – vía al Tambo que Movilidad no tuvo capacidad para solucionar

è La mal lograda glorieta del Ortigal

è Los ingresos a Los Naranjos y al Megacolegio del Ortigal

è El empalme con los Patios y Talleres del sistema de transporte público

è Conexiones estratégicas como la Avenida Los Próceres, Transversal 9ª, Carrera 17, Calle 65 Norte, y especialmente la intersección con la concesión Popayán–Santander de Quilichao

Cada uno de estos puntos define la viabilidad de expansión urbana, movilidad y seguridad vial para miles de habitantes del noroccidente de la ciudad. La falta de soluciones concretas hoy implica dejar problemas estructurales sin resolver por al menos 20 años, el tiempo que durará la concesión.


Preguntas técnicas clave

Ante la falta de información pública por parte de la administración municipal, surgen algunas preguntas urgentes:

1.    ¿Cuál será la velocidad de diseño del corredor en su paso por Popayán?

2.    ¿A qué intervalo serán implementados retornos, fundamentales para evitar desplazamientos de hasta 5 km por sentido?

3.    Respecto a la transversalidad urbana tan crítica para la ciudad:

o   ¿Cuántas intersecciones se construirán realmente en zona urbana?

o   ¿Qué tipología tendrán? ¿Pasos elevados, glorietas, cruces a nivel?

o   ¿Dónde estarán los pasos peatonales? ¿Habrá soluciones para biciusuarios?

4.    ¿Cuál será el destino de la Estación de Bomberos del Norte? ¿Se garantizará su movilidad operativa?

5.    ¿Cómo se garantizará el acceso a los conjuntos residenciales existentes y en construcción, que hoy dependen exclusivamente de la variante inmersos en toda la zona de expansión?


¿Dónde está la voz de Popayán?

No hay oposición alguna al proyecto. Por el contrario, toda inversión en infraestructura es bienvenida en una ciudad que ha entregado todo por los Gobiernos de turno durante los últimos quince años, pero que, desde el terremoto de 1983, ha sido marginada sistemáticamente en los grandes planes nacionales de desarrollo vial y urbano.

El problema no es la obra. Es la ausencia total de planificación, liderazgo técnico y concertación institucional a nivel local. Una intervención de esta magnitud —una doble calzada nacional con estándares de concesión internacional— no puede desarrollarse como si Popayán fuera una simple área de tránsito. La licitación se mueve, los pliegos ya fueron publicados… y la entidad territorial guarda silencio.

Es alarmante que ni Planeación Municipal, ni la Secretaría de Infraestructura, ni la Secretaría de Tránsito hayan emitido públicamente concepto alguno sobre los impactos, requerimientos técnicos, obras complementarias o ajustes a incorporar al Plan de Ordenamiento Territorial (POT) que esta megaobra exige. Y si lo han hecho, no lo han compartido ni explicado ante la ciudadanía siendo un evento de total interés TÉCNICO, no mediático. Ninguna audiencia pública se ha convocado. Ninguna sesión del Concejo ha abordado con seriedad (nuevamente TÉCNICA) el trazado de la vía. Y la ciudad entera parece aceptar con pasividad que una obra de semejante escala se construya sin participación, sin claridad, sin visión de ciudad.

Lo más grave es que Popayán parece resignarse a dejar pasar el proyecto como una “inversión del gobierno nacional”, como si su único rol fuera aplaudirlo desde la tribuna, a la vieja usanza de aceptar con pobreza que al menos van a hacer algo, sin reclamar su legítima participación como territorio protagonista. Esta es una obra que atraviesa de extremo a extremo más de 15 kilómetros del perímetro urbano de la CAPITAL DEL CAUCA. No puede seguir tratándose como si no fuera con nosotros.

Y más preocupante aún es que algunas voces que no faltan repitan, con desconcertante ligereza, que "…mejor dejar que inicie, que luego cuando inicien los diseños se soluciona la cosa...", como si los ajustes técnicos relevantes pudieran hacerse después de licitada la concesión. Esta visión ignora que una vez estructurado y lanzado el proceso licitatorio, cualquier modificación de fondo —especialmente en zonas urbanas— representa un riesgo para el cierre financiero del proyecto y, por tanto, las posibilidades de introducir soluciones urbanas reales para Popayán serán mínimas o inexistentes.

Que no nos engañe la comodidad del aplauso automático ni la resignación institucional. Este es el momento histórico para alzar la voz con criterio técnico, con visión urbana, y con responsabilidad territorial. Si Popayán no participa ahora, no tendrá cómo reclamar después.


Popayán necesita una audiencia urgente con la ANI

Popayán requiere respuestas técnicas, no solo aplausos. La ciudad necesita con urgencia:

-        Una audiencia pública con la ANI, con participación real de comunidades, gremios, universidades y expertos.

-        La publicación de los elementos que pasarán a diseño detallado del tramo urbano.

-        La definición de infraestructura transversal, peatonal y ciclorrutas.

-        La adopción de un plan maestro urbano de mitigación de impactos.


¿Y si el dinero no llega a tiempo?
Riesgos de una estructuración financiera a largo plazo

Uno de los elementos más relevantes del proyecto de doble calzada Popayán–El Estanquillo es su estructura financiera basada en vigencias futuras. Según la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y el Ministerio de Hacienda, el contrato APP contará con un respaldo de billones, comprometidos desde el presupuesto nacional mediante vigencias futuras entre los años 2029 y 2051.

Esto significa que el Gobierno Nacional no dispone hoy de la totalidad de los recursos, sino que se compromete a pagarlos de forma escalonada durante los próximos 26 años. En otras palabras, el concesionario recibirá los pagos por construcción, operación y mantenimiento del corredor de forma diferida, bajo el principio de disponibilidad y desempeño, a lo largo de al menos cuatro administraciones presidenciales futuras.

Aunque este modelo es común en proyectos de gran envergadura financiados mediante Asociaciones Público-Privadas (APP), plantea riesgos económicos, contractuales y políticos significativos, especialmente en los tramos urbanos —como el de Popayán— que requieren definiciones técnicas urgentes y soluciones urbanas complejas desde la etapa inicial:

-        Riesgo de aplazamiento del Cupo APP: Aunque ya se cuenta con aval técnico del DNP y fiscal del CONFIS, el acto administrativo definitivo del Cupo APP aún debe formalizarse y reflejarse en el Marco Fiscal de Mediano Plazo. Cualquier dilación en este proceso podría retrasar la adjudicación, reconfigurar los alcances del contrato o, en el peor de los escenarios, dejar licitaciones desiertas.

-        Dependencia de gobiernos futuros: Como el grueso de las vigencias futuras se activa a partir de 2029, su ejecución dependerá directamente de la voluntad política y presupuestal de por lo menos cuatro gobiernos posteriores. Si alguno de ellos decide recortar o reestructurar los flujos, el proyecto podría sufrir ralentizaciones o recortes técnicos.

-        Desfase entre definición técnica y ejecución presupuestal: Las decisiones clave de diseño, accesos, retornos, pasos peatonales, manejo predial y soluciones transversales deben tomarse ahora —en la etapa de estructuración no en preconstrucción—, pero muchas no podrán ejecutarse sino dentro de cinco o diez años, cuando los recursos efectivamente empiecen a liberarse. Esto puede generar un desbalance entre lo planificado y lo construido.

-        Impacto directo para Popayán: Si las obras urbanas no quedan clara, técnica y contractualmente delimitadas desde ahora, su inclusión futura será prácticamente inviable, pues modificar los diseños o ampliar el alcance después de adjudicado el contrato afectaría el cierre financiero y el equilibrio económico del concesionario. Esto puede traducirse en una vía de paso por Popayán sin pasos peatonales adecuados, sin retornos, sin intersecciones completas, y sin soluciones para la movilidad urbana.


Conclusión crítica

Popayán debe exigir ahora —y no después— la inclusión explícita, priorizada y garantizada de las obras específicas que necesita su territorio urbano: pasos estructurales, intersecciones funcionales, retornos técnicos, accesos seguros a barrios y equipamientos estratégicos, pasos peatonales integrales y conexiones para biciusuarios. Cada uno de estos elementos no puede quedar a la expectativa de una "etapa posterior" del proyecto, ni mucho menos relegado a modificaciones menores una vez adjudicada la concesión.

La única manera de asegurar su ejecución real es que se encuentren definidos, cuantificados, localizados y valorados en los anexos técnicos del contrato APP antes del acto de adjudicación. Esto significa que deben estar incluidos como componentes obligatorios para el concesionario, con presupuesto asignado y cronograma claro de ejecución. Si no es así, cualquier incorporación posterior implicaría modificar el cierre financiero, lo que es jurídicamente riesgoso, financieramente inviable y políticamente improbable. Esto no se trata de “meter un retornito”, se trata de incluir infraestructura real de intersecciones viales complejas para resolver movilidad de la ciudad.

Dejar estos temas "para después" —como lo han sugerido algunas voces institucionales— es una decisión que condenaría a Popayán a vivir por 20 años con una infraestructura desconectada, fragmentada y hostil para la movilidad interna, afectando directamente su expansión urbana, la prestación de servicios, el acceso a educación, salud, transporte público y el valor del suelo urbano.

Los recursos pueden estar técnicamente aprobados —sí—, pero si las obras no están formalizadas dentro del contrato inicial, esos recursos no estarán disponibles cuando más se necesiten. Y la historia de las concesiones previas en la región ya ha demostrado que los errores por omisión terminan pagándose con décadas de atraso y frustración ciudadana. Y no se los estamos reclamando a los de aquellos turnos que no se movieron a hacer algo…

Este es el momento de definirlo todo. No después. No con adendas. No con cartas. Ahora. En el contrato. Porque el dinero está proyectado… pero no garantizado si Popayán no lo reclama a tiempo.

domingo, 4 de febrero de 2024

A Quién beneficia realmente el Pico y Placa

 

¿A QUIÉN BENEFICIA REALMENTE EL "PICO Y PLACA"?

Cuando las promesas de campaña empiezan a desempolvarse, la atención se centra en una declaración audaz del Alcalde electo de Popayán durante campaña: la abolición del notoriamente impopular "Pico y Placa". Este ajuste, que observé como un acto de valentía y compromiso, prometía romper con la tradición de promesas incumplidas de otras administraciones, especialmente la saliente.

La calibración inició, ajustando el rumbo con la determinación de cumplir las promesas de campaña. La primera medida, que se establecería sin rodeos, podría ser la retirada efectiva del "Pico y Placa" a partir del 1 de enero de 2024. 

Era necesario, y hubiera sido muy inteligente la nueva Administración, en la necesidad de desmarcarse de prácticas de los últimos cuatro años que han estado plagadas de falacias y promesas vacías. Esa idea se presentaba como un indicio de firmeza y conocimiento en la implementación de políticas reales de movilidad, que bien valdría la pena respaldar.

Este redactor, desde una perspectiva crítica, he denunciado la medida del "Pico y Placa" como una herencia absurda del periodo de Peñalosa en los años 90. Y sostengo que esta restricción ha sido la principal culpable del caos vehicular a nivel nacional, de donde se deriva un aparente beneficio personal para Peñalosa en el contexto del sistema de transporte masivo implementado en Bogotá.

La estrategia del "Pico y Placa" es duramente cuestionada por su falta de coherencia y metodología clara. Representa la ausencia de un enfoque estratégico en torno a la movilidad que a su vez revela la ineptitud técnica de los funcionarios en movilidad y tránsito. La medida expone la incapacidad de estos funcionarios para definir estrategias basadas en la ingeniería que ofrezcan soluciones reales al problema del tráfico, insinuando una incompetencia generalizada y sugiriendo la presencia de clientelismo y favores políticos en la asignación de cargos. Y ya se observan varios cargos que se mantienen desde la administración anterior, y que no han propiamente brillado por sus gestiones...

La pregunta coyuntural:
¿A quién beneficia el "Pico y Placa"?
¡A NADIE!

Bueno, sí, a los taxistas y a la concesión de trámites en Tránsito. Tras varias revisiones sobre el tema, la cruda realidad indica que el principal beneficiario es el gremio de taxistas. Según afirmaciones de personas de este sector, logran desplazarse más rápido y atender muchas más carreras "chiquitas" que les resultan rentables, y la existencia de la medida les garantiza contar con la necesidad de muchos usuarios que utilizan este servicio, para atenderlos de la forma que más les convenga, pero en ningún caso suficiente. Y de entrada lo primero que buscan son muchos más operativos para que UBER y otras plataformas no tengan posibilidades, pero lo claro es que son insuficientes, deficientes y perjudiciales.

Este beneficio se limita a menos de 900 vehículos en toda la ciudad, una cifra que en la práctica no tiene la capacidad para satisfacer la demanda generada durante las horas de mayor flujo vehicular. ¿A quién más beneficia? A la concesión que gestiona las cámaras de foto detección de Campanario y el Inem, ya que obtienen un capital significativo a través de las sanciones impuestas.

Y con tranquilidad se anuncia la instalación de más equipos, que no más lugares de foto detección, sin que a los Payaneses se nos de la mínima reacción ante la noticia porque ya terminamos acostumbrados a que hagan a su gusto con la ciudad y de ello se deriven ocultos dividendos. Lo primero que anunció la concesión fue la instalación de más equipos de foto detección, a no más de quince días de iniciada la nueva administración. Suena por lo menos curioso siendo un proceso que toma meses en aprobación y que apenas ahora se anuncie como de las primeras medidas ¿No?

martes, 24 de octubre de 2023

DESCIFRANDO LA TRAVESÍA HACIA LA ALCALDÍA DE POPAYÁN: UN DESFILE DE FALACIAS Y PROMESAS VACÍAS

En la previa a las elecciones de la Alcaldía de Popayán, ha habido una intensa discusión en torno a los candidatos y sus relaciones, tanto en lo público como en lo privado. En este contexto, se ha planteado la necesidad de que cualquier vínculo con la desafortunada administración saliente no tenga cabida en el próximo período. Esto lleva implícito un rechazo a la continuidad de políticas y personas que estuvieron involucradas en la administración saliente, que ha sido objeto de críticas y descontento generalizado.

Se ha señalado claramente a un@ candidat@ que cuenta con el respaldo del alcalde saliente, a quien se le denomina coloquialmente como el "pollo" ¿pero “pollo” para qué? . Lo que sugiere fuertemente que, a pesar de la rotación en la figura del alcalde, existe una fuerte influencia detrás de escena que busca mantener el control y los intereses de la administración actual, o por lo menos garantizar que las investigaciones que seguirían con un Alcalde independiente no le afecten, lo que igualmente revela un temor interesante de analizar por todos aquellos eventos que aún no se conocen.

La cuestión que surge es si es deseable que algunos de los secretarios de despacho actuales continúen en sus puestos o sigan influyendo en la toma de decisiones, como ha ocurrido con la cartera de tránsito donde el desafortunado secretario sigue tras bambalinas ejerciendo influencia en la secretaria vigente. Se plantea seriamente la capacidad y competencia de esos secretarios, muchos de los cuales han sido señalados por llevar a cabo agendas paralelas, algunas con motivaciones políticas y otras de las cuales aún no se han revelado por completo.

Es importante destacar que el alcalde no es el único responsable de los problemas de la ciudad, ya que el Gabinete que lo rodea tiene una cuota importante de responsabilidad en la mala ejecución de proyectos y en la situación crítica en la que se encuentra la ciudad. Todos ellos son solidarios de la crisis, y hoy hasta un exsecretario aspira como candidato a la Alcaldía, lleno de estadísticas, cifras y porcentajes incomprobables muy al estilo Peñalosa.

Este llamado a la reflexión se hace con el fin de garantizar que la próxima administración no herede las deficiencias y los problemas de la gestión saliente. La ciudadanía espera una gestión especialmente más competente y transparente, y se cuestiona si los secretarios de despacho actuales, con sus supuestas agendas ocultas y falta de claridad en sus acciones, han sido realmente los individuos idóneos para liderar la ciudad en el futuro, pues también vivimos eventos en que tanto la formación como la experiencia general y específica para ser Secretario no se cumplía y no se sabe mediante qué argucia se mantuvo el nombramiento o se cambiaron los manuales de funciones. Eventos que, dicho sea de paso, tienen en la cárcel a uno de los ex directores de invias que en su momento cambió esos lineamientos para poder nombrarse en ese importante cargo.

En resumen, la discusión en torno a los aspirantes a la Alcaldía de Popayán se centra en la necesidad de romper con la administración saliente y evitar la continuidad de políticas y personas que han sido criticadas.

En el escenario electoral actual de Popayán, se ha notado una ausencia significativa de información sobre los equipos de trabajo que los candidatos a la Alcaldía pretenden conformar en caso de ganar las elecciones. En lugar de ofrecer detalles concretos sobre sus futuros colaboradores, muchos candidatos han optado por presentar discursos que se centran en promesas idealistas y poco realistas. Esta situación plantea serios interrogantes sobre la viabilidad de sus propuestas, ya que parecen estar desconectadas de la realidad de la gestión pública y los recursos disponibles.

Una de las críticas principales es que varios candidatos carecen de conocimiento profundo sobre cómo funciona la administración pública y de una comprensión adecuada de los recursos con los que contarán para llevar a cabo sus proyectos. Esto levanta preocupaciones acerca de la factibilidad y la ejecución efectiva de sus "sueños" y promesas de campaña, ya que no están respaldados por un entendimiento sólido de los aspectos prácticos y financieros de la gestión municipal. Esperar a que su supuesta gestión traiga recursos del gobierno nacional es tan solo una expectativa, y seguro una ganancia, pero no puede ser el fundamento de su plan de gobierno porque es una quimera. Ya vemos hoy cómo el gobierno nacional está restando presupuesto para la inversión en carreteras y se está rifando para que lo inviertan las juntas locales, un desatino.

Además, se destaca la falta de experiencia en contratación y en la comprensión de los diversos aspectos que involucra cada proceso administrativo. La falta de conocimiento en estas áreas podría resultar en la toma de decisiones ineficientes o incluso en situaciones de corrupción si no se cuenta con el personal adecuado y con los mecanismos de control necesarios. Esto es muy claro y evidente en las campañas independientes que lo prometen todo, pero no tienen el menor cálculo cierto sobre los recursos para lograrlo y la administración pública no es un tema altruista con el que se disfrazan las intenciones, sino es un tema de saber cómo transitar ese sinuoso camino hasta lograr los recursos para un proyecto y ejecutarlo.

La crítica al Consejo Municipal también es notable

Se plantea que, en muchos casos, este órgano no está cumpliendo su función de control y supervisión de las decisiones administrativas, sino que, lamentablemente, está siendo utilizado para fines de extorsión o para promover intereses personales o partidistas en lugar de representar de manera efectiva a la ciudadanía. Aquí, como lo señalamos semanas atrás, es absolutamente necesaria una renovación total, porque las reelecciones traen consigo apetitos mayores.

En esta línea, se ha observado un aumento significativo en el número de candidatos al Consejo Municipal, lo que ha generado un gran escepticismo sobre las verdaderas motivaciones detrás de esta participación masiva. Se insinúa que algunos individuos buscan un ascenso rápido y lucrativo en la política local, y posteriormente, podrían abandonar sus aspiraciones de alcaldía para unirse a alianzas bajo una apariencia de "progresismo" que podría no estar respaldada por una verdadera convicción ideológica. Aquí se ve como los personales saltan de una ideología a otra para tratar de ser abanderados, pero no tienen una criterio clara, solo intenciones.

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En lo que respecta a la gestión de la movilidad, tránsito e infraestructura en Popayán, existe una clara expectativa de un cambio radical por parte de la ciudadanía. Se espera que la próxima administración cuente con personal altamente calificado, experimentado y con conocimientos sólidos en estas áreas y de la ciudad para abordar los desafíos que enfrenta. Esto implica una llamada de atención a la importancia de seleccionar a los candidatos adecuados y conformar equipos de trabajo competentes, no de la lista de favores.

La crítica hacia aquellos que ocupan cargos públicos mediante el ajuste de manuales de funciones y la obtención de cursos de dudosa procedencia resalta la necesidad de garantizar que los líderes en el gobierno local estén debidamente preparados y calificados para asumir sus responsabilidades. Las hojas de vida de los candidatos y sus equipos deben ser evaluadas de manera minuciosa para asegurarse de que cuenten con la experiencia y el conocimiento necesarios para gestionar temas cruciales como la movilidad y la infraestructura.

La reflexión sobre la importancia de la idoneidad y experiencia se extiende al ámbito político, donde se cuestiona la falta de transparencia en cuanto a los apoyos que reciben los candidatos. Es ya habitual que muchas campañas reciban apoyos tanto de partidos políticos como de actores externos, lo que plantea interrogantes sobre la independencia de los candidatos y la posible influencia de terceros en la toma de decisiones. En la política en Colombia, y Popayán no es una excepción, es común que diferentes sectores apoyen a múltiples candidatos con la esperanza de que, sin importar el resultado, puedan influir en la gestión posterior. Esto resalta la necesidad de una mayor transparencia en la financiación de las campañas y en la toma de decisiones políticas.

La crítica hacia las propuestas de los candidatos y sus planes de gobierno en Popayán es clara y ácida. En la actualidad se promocionan temas importantes como el animalismo, el feminismo, la equidad de género, grandes proyectos de infraestructura y una mejora sustancial en el sistema de salud. Sin embargo, la mayoría de los candidatos carece de planes concretos y detallados para lograr estas metas, y son contados los en realidad tienen el panorama claro para sus ejecuciones.

Los planes de gobierno apenas se escriben en un lenguaje vacío y gaseoso, llenos de promesas sin sustento, formuladas en términos de infinitivos que suenan bien pero carecen de medidas y acciones concretas. Estos planes son tan vagos que resulta imposible llevar a cabo una revocatoria de mandato, ya que cumplir con estos indicadores tan vaporosos es relativamente sencillo, no hablan de absolutamente nada concreto.

La crítica generalizada se extiende a la falta de transparencia en cuanto a los equipos de trabajo de los candidatos. Muchos de ellos evitan mostrar públicamente las fichas con las que pretenden conformar sus gabinetes, ya que esto expondría vínculos con personas que respaldaron económicamente sus campañas. Además, la revelación de estas fichas podría alejar a un grupo importante de votantes, ya que se identificaría dónde se están tomando las decisiones clave.

Necesario sí, aprender de las grandes deficiencias de la administración saliente y sus secretarios de cartera, observando una marcada falta de transparencia y la falta de medidas concretas en los planes de gobierno lo que ha sido un problema recurrente en la política local.

Se vierte un ácido cuestionamiento hacia la gestión saliente, destacando su escaso número de logros y señalando una serie de desaciertos y un oscuro interés subyacente en cada una de sus acciones. Aquellos que elogian esta administración lo hacen por haber recibido algún favor, haber pagado por el favor, ser parte de un selecto grupo llamado "los de bien", o simplemente porque son afines a un extraño color de sangre que no existe, representado por el color azul. Sin embargo, la crítica subraya que, desde una perspectiva lógica y basada en evidencias, esta ha sido una de las administraciones más deficientes que la ciudad ha experimentado.

Quedan muchas inquietudes en cuanto al uso de los recursos públicos, y se destaca que el dinero destinado a la ciudad se ha manejado de manera deficiente. Aparecen escándalos relacionados con intentos de privatización y concesiones con porcentajes desfavorables para la ciudad. Áreas cruciales como la movilidad han experimentado un estancamiento total, desviando fondos a otras direcciones que aún permanecen incompletas.

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Los "Extraños" respaldos del SEPT

Se le apuntó a proyectos que hoy se ven casi paralizados y con muy bajos rendimientos inexplicables en la construcción de infraestructura. Es, por decir lo menos, inusual que una empresa de ingeniería de construcción se quede realizando solamente trabajos de ornamentación, bordillos y andenes por más de ocho meses sin terminarlos. La increíble construcción de infraestructura para el Sistema Estratégico de Movilidad que llevan años sin uso, o en proceso de construcción y que probablemente queden sin uso debido a la falta de un sistema de transporte público efectivo. Las vías que movilidad futura ha construido aún no se han entregado a la administración y los funcionarios de esa “entidad” cambian de puesto con frecuencia en el mismo círculo, sin entregar resultados notables.

En ese escenario debe repudiarse y reprocharse que los que desde el mes de julio de 2023 se hicieron nombrar como prestadores del servicio del SEPT, tengan participación en política y cada uno con candidatos diversos. Si ya se denominan operadores, su servicio es común y debe estar alejado de amaños o intereses como lo están mostrando en la actualidad, es absolutamente desafortunado y es la huella de lo que esta precaria Administración deja: politiquería y clientelismo.

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El caos está presente en el centro de la ciudad, con una invasión de la informalidad y la presencia de pequeñas mafias por cada cuadra ocupada. La fuerza pública queda como cómplice silente de esta situación, pues la impopularidad de las dos instituciones les impide actuar con rigor, lo que ha generado inseguridad, desempleo, desorden y acumulación de basura.

La crítica continúa con la ausencia de proyectos de infraestructura en progreso. Un proyecto específico, "la vía de los próceres," está suspendido debido a un error claro e inocultable de la administración que ha querido diluir su responsabilidad en otra entidad. Y este proyecto, que se ha vendido por los politiqueros de turno como la salvación a la movilidad (como la promesa de bajar el precio a la gasolina), carece de las mínimas intersecciones adecuadas en sus extremos, y va a terminar apostando nuevamente a la instalación de un grupo de semáforos mal programados e ineficientes que se entregarán a la concesión del alumbrado público.

El alcalde actual ha incumplido sus promesas de campaña, en particular la de recuperar la empresa de aseo y poner fin al contrato con Serviaseo. La situación se torna aún más cómica al constatar que hay candidatos que, en la actual contienda, prometen resolver este problema, incluso aquellos que formaron parte de la administración que privatizó el servicio.

¿Existe algo más risible que esa contradicción?

El "metrocable" fue anunciado a través de vallas y publicidad política. No obstante, la falta de detalles en el plan de gobierno sobre este proyecto, que se presenta con términos vagos como "mejorar la movilidad", se percibe como un compromiso intangible y sin sustancia pues no hay acciones concretas, claras y expeditas que permitan lograr esos cometidos, ni muchos otros que son prometidos en campañas. Sin embargo cientos de incautos votantes lo creyeron y quizás aún lo defienden, absurdo. 

En resumen, una administración deficiente, con gran falta de transparencia y proyectos estancados.

Es muy necesario hacer un llamado a toda la ciudadanía a abordar con mayor profundidad y conocimiento los problemas de la ciudad, ya que su atraso es evidente y mayúsculo. Al parecer solo uno o dos candidatos parecen tener una visión clara de cuál podría ser el camino hacia el progreso, y no en todos los temas sino en algunos parciales. Para las elecciones hay que enfocarse en la falta de resultados tangibles y propuestas sólidas por parte de la administración actual y los candidatos, haciendo especial hincapié en la necesidad de un enfoque más inteligente y orientado hacia la resolución de los problemas de la ciudad.

Lo que sí es muy cierto es que no pueden quedar rastros heredados de una administración fallida en muchos aspectos, y con tanta evidencia de manejos dudosos, en donde el enriquecido es solo uno y de cara a toda la ciudad sin recato.

No se puede elegir sin saber quiénes serán los ocupantes de las carteras que definirán las acciones en cada área, y poder corroborar que tienen experiencia, conocimiento y resultados probos en cada una de sus especialidades; y no solamente que fueron unos colaboradores monetarios de las campañas que prácticamente “compraron” su nombramiento para recuperar lo invertido.

viernes, 20 de octubre de 2023

¿Urbanismo Estratégico o Negocio Estratégico?

 


En la actualidad, muchas ciudades enfrentan desafíos en su gestión pública y desarrollo urbano, y no es excepción el caso de Popayán. La lucha por enfrentar la baja popularidad y las críticas a la gestión ha llevado a un enfoque de permisividad y concesiones en lo que respecta al espacio público, generando consecuencias que amenazan con alterar la esencia misma de la urbe. A medida que se abren las puertas a esta tendencia, se evidencian comportamientos callejeros que podrían dejar marcas profundas y difíciles de revertir con el tiempo, hoy enmascaradas de un denominado “Urbanismo Táctico”.

Un Cuatrienio de Desafíos y Decepciones

La Administración municipal en los últimos cuatro años ha sido objeto de críticas constantes y contundentes en cuanto a su pobre gestión y la falta de resultados tangibles que respalden sus promesas de campaña. La desilusión ha sido palpable, especialmente cuando el liderazgo proviene de alguien con un historial de malas decisiones en administraciones anteriores y vínculos con la politiquería y el clientelismo. Las expectativas de mejora se han desvanecido en el transcurso de este período.

Desde promesas extravagantes, como la construcción de un teleférico en una ciudad con necesidades urgentes de infraestructura, hasta intentos repetidos de concesiones y privatizaciones, la administración ha estado marcada por desaciertos y falta de transparencia. Muchos proyectos anunciados no han llegado a iniciarse, y otros permanecen inconclusos.

¿Urbanismo Táctico?

Espacios urbanos para la Gente…claro, un objetivo que debe lograrse. La Táctica es de una dudosa calidad, como no pocas acciones de esta administración, y que puede consolidar un equivocadísimo “urbanismo táctico”.

El espacio público debe considerarse como un activo fundamental para el funcionamiento de la ciudad, ya que bien diseñado y gestionado tiene un impacto positivo en su economía, medio ambiente, seguridad, salud, integración y conectividad, por lo tanto, la calidad de vida de las personas en las ciudades está directamente relacionada con el estado de sus espacios públicos y esta Administración sí que ha sabido sacrificarlo, cederlo y entregarlo sin restricción al uso irrestricto y sin acción.

El urbanismo táctico es un proceso colaborativo (no implica la mediación de un negocio) para recuperar el espacio público y maximizar su valor compartido. Se realiza a través de intervenciones ligeras, de bajo costo y rápida implementación para explorar alternativas de mejora de los espacios. Si las intervenciones traen beneficios y cambios positivos para la población, podrían realizarse de manera permanente. Se basa en actuaciones provisionales y reversibles, asequibles y ágiles.

En esencia, y mal entendido, aquí se ha procedido con un proceso sesgado (no colaborativo) que beneficia un negocio (venta de bebidas, licores, cafés), que no ha sido una intervención ligera pues las inversiones en estas plataformas no es despreciable, su implementación ha tardado un tiempo importante, y no se constituyen en intervenciones temporales por sus características y costos, y que si tienen inmersos costos de los recursos públicos pueden convertirse en elementos de detrimento patrimonial. Adicionalmente ponen en riesgo la circulación tanto de peatones como de automotores.

El concepto es funcional sin duda, y en muchos lugares ha logrado implementarse. Es una estrategia dentro de la arquitectura de la ciudad que puede ser útil para recuperar espacios perdidos o aportarle nuevos a la comunidad en general, no solo a unos cuantos. Esto implica inclusiva estrategias de “Traffic Calming” que bien valen la pena en ciertos sectores. Solo que aquí a alguien se le ocurrió el negocio y como para eso si hay oídos en este cuatrienio, se inventó unas balurdas plataformas y así se le ocurrió concebirlo, y el tema aparte de ser un riesgo, se puede ir saliendo de control.

Aquí algunos ejemplos válidos de Urbanismo Táctico:









¿Se nota la diferencia?

Pero por supuesto! y no está inmerso el negocio en la estrategia.





La Pérdida del Espacio Público y la Privatización Encubierta

Uno de los síntomas más preocupantes de esta gestión es la tendencia a ceder el espacio público a intereses privados en aras de ganar la aprobación de la comunidad. Un ejemplo reciente es la transformación de las otrora "noches de museos" en el centro histórico de ocurrencia una vez al mes, en un evento llamado "café al parque", donde el espacio público se convierte en un escenario comercial donde se venden productos y se realizan actividades como bailes callejeros y ventas ambulantes.

La ocupación irregular y sin regulación del espacio público por parte de negocios privados es un problema creciente y nada tiene que ver con Urbanismo Táctico. Como si la actividad fuera a durar toda la vida, se observan estructuras metálicas montadas en medio de las calles, ocupando una parte significativa de la vía para establecer mobiliario comercial. A pesar de la falta de señalización y medidas de seguridad, estas iniciativas continúan, lo que plantea interrogantes sobre la autorización formal de tales actividades por parte de las autoridades competentes y preocupa sobre la mala interpretación de una estrategia que tiene claramente otros propósitos.

Establecimientos comerciales separan áreas en el espacio público para el uso exclusivo de sus clientes, ignorando por completo las normativas de tránsito y seguridad. Agentes de autoridad son vistos cometiendo infracciones de tránsito, estacionándose de manera irresponsable y excediendo los límites de velocidad, lo que debilita su credibilidad para hacer cumplir las normas que deberían salvaguardar.

El crecimiento desmedido de ventas ambulantes, la ocupación de espacios públicos y la proliferación de estacionamientos ilegales exponen la falta de control por parte de las autoridades competentes. La ciudad se entrega sumida en el caos, y la falta de acción efectiva por parte de la fuerza pública contribuye a la erosión de la autoridad gubernamental.

Para muchos, es al menos una ocupación más lúdica y productiva que los vehículos mal estacionados que tantos irresponsables dejan por horas en esa línea de la vía. Pero no deja de ser una irregularidad en la que se cede el espacio público al lucro de un privado. No hay señalización, no hay elementos preventivos que eviten un accidente con baja visibilidad, y muy a pesar de ello no se sabe si cuentan con la autorización formal de la administración y las autoridades competentes. Aquí no vale ningún tipo de norma de seguridad, ergonomía o estándares normalizados, artesanía pura.

¿Y dónde queda la coherencia? En tanto unos espacios sí son considerados Urbanismo Táctico porque de una$ u otra$ forma$ tiene participación la Administración actual… qué pasa con la horda de saltimbanquis que ocupan todas las otras esquinas de la ciudad y las ventas informales en todo el centro histórico… ¿esas no lo son? ¿esas sí son malas? Un café en esas plataformas si lo vale, y cuesta mucho más, pero no lo vale el almuerzo y tinto que vende la señora en la esquina de la Carrera 4ª con Calle 6ª frente a las joyerías para todos los moto trabajadores. Seguro que saldrán muchas excusas… es lo que desde hace 4 años tiene la ciudad.

Desafíos en Movilidad y Espacio Público


En poco tiempo empezarán a surgir propuestas equivalentes para irse haciendo con el espacio público sin ninguna restricción, a costa de conflictos con la autoridad, y de las críticas históricas frente al derecho al trabajo y ahora, a la igualdad. Nada extraño que aparezcan documentos formales autorizando estas nuevas formas de violentar el centro histórico que se suman a las ya conocidas en otros sectores.

Hace un par de años la excusa, era la pandemia (y aún ahora y quien sabe por cuanto tiempo más), para permitir que todas las calles del centro histórico se hubieran convertido en una plaza de mercado donde podía encontrarse de todo. ¿Y el Parque Caldas? ¿O la Galería Caldas?

El tema es evidente falta de autoridad. En otros sectores de la ciudad ya los propietarios de establecimientos instalan delineadores tubulares para segregar el espacio frente a sus negocios y aledaños, estableciendo un parqueadero “solo para clientes”, haciendo caso omiso de toda regulación. Y la única autoridad para utilizar dispositivos para la segregación, señalización y demarcación de espacios en las vías de la ciudad es la Secretaría de Tránsito. De nuevo inoperante.

Estos elementos se registran en varios sitios de la ciudad, especialmente en las zonas de los “san andresitos” del centro, el IDEMA, la esmeralda, y evidentemente empieza a extenderse su uso, sin jornadas de la autoridad que decomisen los elementos como corresponde.

Las autoridades sin acción, ¿y cómo va a ser posible que actúen si son los primeros en incumplir las normas? Y es que la misma autoridad la primera en hacer zigzagueo entre los vehículos, estacionar sobre la cebra, acometer sus desplazamientos con exceso de velocidad y ni se diga del mal parqueo, el temor es tal que se adueñan de cuadras y hasta intersecciones enteras para disponer de sus automóviles particulares como en la intersección de la glorieta del barrio bolívar frente a “San Victorino”.

Es evidente también que la ausencia de cultura es un problema serio, y los más cultos resultan por ser los más altaneros a la hora de instalarse equivocadamente en el espacio público. Pero, si la fuerza pública hace mal uso de espacios, con qué moral se corrige a un ciudadano, y mucho menos trata de imponerle un comparendo. Una falta de coherencia en una institución cuestionada en diversos aspectos.




En esta época de elecciones, la batalla es feroz por ganar el favor de las audiencias, pero se nos está olvidando como muchos de los que buscan ese favor, han sido permisivos con los fenómenos anómalos que vivimos actualmente, y sin embargo buscan una “nueva oportunidad”. La política está llena de vacíos y es “dinámica”.

La invasión del espacio público en sectores como La Esmeralda y el centro histórico avanza ferozmente y sin control, pese a los ingentes reclamos de la comunidad en cada zona.

Las acciones de la fuerza pública son nulas, porque también se alimentan de la opinión pública, y brillan por su ausencia en donde su imagen puede verse comprometida.

Los controles a cédula de motociclistas ni se aproximan por esas zonas, menos los controles de tránsito a la movilidad y mal parqueo. Recuperar estos espacios será una muy difícil tarea para la administración entrante y hasta ahora solo contados plantean una estrategia coherente, con conocimiento y ejecutable.

La falta de regulación en la ocupación del espacio público y la proliferación de ventas ambulantes también contribuyen a un ambiente caótico y desorganizado.

Las ventas en semáforos, y la aparición casi diaria de negocios que se instalan en separadores, aceras y zonas peatonales va en incremento.

Si bien la situación económica de muchos como consecuencia de la misma situación económica del país es difícil, no puede decirse que la recuperación de la ciudad en términos de empleo haya sido la mejor, pues el crecimiento de la informalidad por toda la ciudad es exagerado.

La fuerza pública nuevamente una gran ausente.


 

 

La pérdida de espacio público es alarmante. Las áreas destinadas para carga y descarga de pasajeros se convierten en estacionamientos permanentes, en mercados y la falta de conservación y mantenimiento apropiados deja a la ciudad en un estado de abandono y deterioro.

No solo es una ausencia de la autoridad de tránsito en el control de las zonas, se trata también de que las vías intervenidas no han sido entregadas formalmente por Movilidad Futura a la Administración Municipal para conservación y mantenimiento; de esta manera, el cuidado y la conservación estaría aún a su cargo.


Este es un ejemplo claro de la desidia de una entidad como Movilidad Futura, habiendo dejado en el cruce de la Calle 25N con Carrera 6 los semáforos con instalaciones provisionales desde que intervino las obras. Estos semáforos llevan con este tipo de instalación desde el año 2017 sin que la entidad responda, y seguramente pasó al olvido hacer su instalación correcta.

En el sector de las Clínicas, en el cruce de la Carrera 6ª con la Calle 15N, un frontal vicio en contra de la movilidad y la clara falta de cultura de muchos, pues este es solo un ejemplo, acometiendo una maniobra de retorno cuando el radio de giro no es suficiente y se frenan los dos flujos norte y sur.

En 2019 se le indicó a movilidad futura la instalación de elementos de canalización y seguridad vial que evitaran estos vicios de comportamiento y nunca fueron instalados, argumentos muchos, acción muy poca.

El asunto es que el tema de movilidad se hace cada vez más critico y los fenómenos que la impactan se multiplican sin una acción correctiva que la mejore.

Los pasos peatonales construidos con el propósito de atender a personas con discapacidad son frecuentemente utilizados de forma incorrecta, sin lograr resolver adecuadamente los problemas de movilidad que enfrentan.

Estos pasos siguen implementándose hoy en la calzada lenta de la vía panamericana, y no serán otra cosa que retornos para motociclistas por las condiciones de acceso en las que quedan.

Lo naturalmente evidente es que personas con discapacidad crucen las vías en los sitios en donde adicionalmente tienen control de semáforo, minimizando el potencial de accidentes.

No hay un solo lugar de la ciudad en donde cualquier espacio pocamente libre en la ciudad, no se convierta de inmediato en un estacionamiento.

 



Este fenómeno se acentúa en el centro de la ciudad que, como ya tiene cedido el espacio publico a toda clase de ventas y negocios, se vuelve un entorno difícil de recuperar para los ciudadanos.

La fuerza pública omitirá hacer cualquier intervención, y las argumentaciones van de un lado a otro, sin que la acción efectiva de la autoridad pueda observarse.


Como en tantos lugares, los habitantes de calle y en proceso de migración, ante la inoperancia de la administración, se han convertido en los encargados de hacer regulación a cambio de unas monedas.

Se pone en riesgo la vida de los actores viales porque estas personas no están preparadas, ni adquieren responsabilidad frente a sus acciones.

Como actuar en este sentido es impopular, la fuerza pública y la administración municipal no han hecho nada para corregir el fenómeno.

En contraste, los guardas viales que sí se pagan con dineros de los contribuyentes, hacen regulación para los privados en centros comerciales y el terminal, y en las obras de Movilidad Futura siendo esa una obligación de sus contratistas.




El ámbito de la movilidad urbana enfrenta retos de gran envergadura. Las obras de infraestructura vial muestran deficiencias notables en cuanto a calidad y tiempo de ejecución, lo que repercute en el flujo vehicular y la seguridad de los peatones.

A los ojos de todos los ciudadanos, el estado de las obras sobre la calzada lenta de la vía panamericana es de extrañar. Son claras las deficiencias en los niveles del pavimento terminado, se desconoce si se aplicaron medidas como el IRI para los tramos intervenidos, y en conjunto se observan problemas de pendientes y drenaje superficial.

Falencia en los tiempos de terminación de las obras son más que evidentes, completan poco más de ocho meses en construir andenes, unos vados peatonales retornos de motocicletas, y sardineles.

Por la falta de acción de autoridad, una vía que fue construida en dos carriles ha vuelto a ser de un solo carril, pues las ventas frente a olímpica en los baúles de los carros ya retornaron, y el resto del trayecto se ha convertido gradualmente en el estacionamiento de toda la vida. Acciones…ninguna!

Conclusión: Reconstrucción Urbana y Restauración de Confianza

La ciudad se enfrenta a un crítico punto de inflexión en su desarrollo. La permisividad en la ocupación del espacio público y la falta de regulación han erosionado los cimientos de la identidad urbana y la calidad de vida de sus habitantes. La desidia y la falta de acción coherente por parte de las instituciones gubernamentales han contribuido a agravar esta situación, lo que exige una reevaluación profunda de las políticas y enfoques actuales.

Para revivir la ciudad y restaurar la confianza de la comunidad, se requiere un esfuerzo concertado y un compromiso genuino de todas las partes interesadas. Es esencial promover una gestión transparente y basada en evidencia, que aborde los desafíos de la movilidad y el espacio público de manera integral y efectiva.

Revisión y Fortalecimiento de Normativas: Las autoridades deben revisar y fortalecer las regulaciones que gobiernan el uso del espacio público. Esto implica establecer lineamientos claros para la ocupación comercial, garantizando la coexistencia armoniosa entre actividades comerciales y el disfrute público.

Aplicación Estricta de las Normativas: La implementación efectiva de regulaciones es clave. La fuerza pública debe asegurar que se cumplan las normativas vigentes y tomar medidas enérgicas contra aquellos que violan las reglas. Esto incluye la erradicación de ocupaciones ilegales y la regulación del tráfico vehicular y peatonal.

Educación Ciudadana y Cultura Cívica: La formación y sensibilización de la comunidad es esencial. Campañas de educación ciudadana pueden promover el respeto por el espacio público y la importancia de seguir las normativas de tránsito. La construcción de una cultura cívica sólida es fundamental para el éxito a largo plazo.

Inversión en Infraestructura y Mantenimiento: Las obras de infraestructura deben cumplir altos estándares de calidad y ejecutarse dentro de plazos razonables. Asimismo, es crucial mantener adecuadamente las vías, espacios y equipamientos públicos existentes, evitando su deterioro y pérdida de valor.

Responsabilidad Institucional y Transparencia: Las instituciones gubernamentales deben asumir la responsabilidad de manera firme y transparente. Rendición de cuentas sin demagogia ni alabas, informes periódicos y un compromiso con la mejora continua son esenciales para restaurar la confianza y el respeto hacia la gestión pública.


Es necesario vivir en Popayán, residir en ella, no solo venir los fines de semana a la "casa quinta", y recorrer sus calles todos los días para observar que aún falta mucho y que el retroceso ha sido inmenso en este período. Nos van a entregar una ciudad a medias, con recursos menoscabados, con serios problemas que siguen pendientes de vieja data y que prometieron resolverse, con la autoridad y gobernabilidad erosionada, cuestionada.

En última instancia, enfrentar los desafíos de la pérdida del espacio público y la erosión de la autoridad no será tarea sencilla, pero es un paso ineludible para construir una ciudad más vibrante, habitable y sostenible. 

Esta Administración demostró con claridad que no fue, que pasó sin gloria y dejó mucha pena, pero no se le enrojeció el rosto.

La reestructuración y revitalización de la gestión urbana no solo requieren acciones concretas, sino un cambio profundo en la mentalidad y enfoque de todos los actores involucrados. Solo a través de una colaboración decidida y una voluntad compartida se podrá superar esta crisis y allanar el camino hacia un futuro más prometedor.

Necesario observar qué candidato empieza a ofrecer con demagogia promesas faraónicas solo para ser elegido, o al menos negociar sus votos por favores de los que lleguen a la punta en esta carrera de elecciones y ya hay una mujer muy poco empática, caminando esa senda.

Necesario observar que no se elige a UN candidato, sino a UN EQUIPO de administración y cómo se forma ese equipo, porque normalmente hacen parte del equipo representantes de sendos aportantes y, coloquialmente, “lagartos” ya conocidos y de carta mayor que lanzan loas eternas pero que nunca han hecho nada que valga la pena.

Necesario ver qué Candidato ofrece y muestra su equipo de Gobierno para elegir con claridad, y no cuál nos sorprende con nombramientos insatisfactorios luego de las elecciones.

Recalco, es necesario vivir en Popayán, residir en ella, y recorrer sus calles todos los días para observar que aún falta mucho y que el retroceso ha sido inmenso en este período. El Alcalde no es uno solo, y su equipo tiene todo que ver en los resultados. Equipo que ha tenido agendas y que no han tocado todos la misma versión de la partitura, y muchos que ni silbar sabían.