¿A QUIÉN BENEFICIA REALMENTE EL "PICO Y PLACA"?
Cuando las promesas de campaña empiezan a desempolvarse, la
atención se centra en una declaración audaz del Alcalde electo de Popayán
durante campaña: la abolición del notoriamente impopular "Pico y
Placa". Este ajuste, que observé como un acto de valentía y compromiso,
prometía romper con la tradición de promesas incumplidas de otras
administraciones, especialmente la saliente.
La calibración inició, ajustando el rumbo con la determinación de cumplir las promesas de campaña. La primera medida, que se establecería sin rodeos, podría ser la retirada efectiva del "Pico y Placa" a partir del 1 de enero de 2024.
Era necesario, y hubiera sido muy inteligente la nueva Administración, en la necesidad
de desmarcarse de prácticas de los últimos cuatro años que han estado plagadas
de falacias y promesas vacías. Esa idea se presentaba como un indicio de
firmeza y conocimiento en la implementación de políticas reales de movilidad, que bien
valdría la pena respaldar.
Este redactor, desde una perspectiva crítica, he
denunciado la medida del "Pico y Placa" como una herencia absurda del
periodo de Peñalosa en los años 90. Y sostengo que esta restricción ha sido la
principal culpable del caos vehicular a nivel nacional, de donde se deriva un
aparente beneficio personal para Peñalosa en el contexto del sistema de
transporte masivo implementado en Bogotá.
La estrategia del "Pico y Placa" es duramente cuestionada por su falta de coherencia y metodología clara. Representa la ausencia de un enfoque estratégico en torno a la movilidad que a su vez revela la ineptitud técnica de los funcionarios en movilidad y tránsito. La medida expone la incapacidad de estos funcionarios para definir estrategias basadas en la ingeniería que ofrezcan soluciones reales al problema del tráfico, insinuando una incompetencia generalizada y sugiriendo la presencia de clientelismo y favores políticos en la asignación de cargos. Y ya se observan varios cargos que se mantienen desde la administración anterior, y que no han propiamente brillado por sus gestiones...
La pregunta
coyuntural:
¿A quién
beneficia el "Pico y Placa"?
¡A NADIE!
Bueno, sí, a los taxistas y a la concesión de
trámites en Tránsito. Tras varias revisiones sobre el tema, la cruda realidad
indica que el principal beneficiario es el gremio de taxistas. Según
afirmaciones de personas de este sector, logran desplazarse más rápido y
atender muchas más carreras "chiquitas" que les resultan rentables, y la
existencia de la medida les garantiza contar con la necesidad de muchos
usuarios que utilizan este servicio, para atenderlos de la forma que más les
convenga, pero en ningún caso suficiente. Y de entrada lo primero que buscan son muchos más operativos para que UBER y otras plataformas no tengan posibilidades, pero lo claro es que son insuficientes, deficientes y perjudiciales.
Este
beneficio se limita a menos de 900 vehículos en toda la ciudad, una
cifra que en la práctica no tiene la capacidad para satisfacer la demanda
generada durante las horas de mayor flujo vehicular. ¿A quién más beneficia? A
la concesión que gestiona las cámaras de foto detección de Campanario y el
Inem, ya que obtienen un capital significativo a través de las sanciones
impuestas.
Y con tranquilidad se anuncia la instalación de más equipos, que no más lugares de foto detección, sin que a los Payaneses se nos de la mínima reacción ante la noticia porque ya terminamos acostumbrados a que hagan a su gusto con la ciudad y de ello se deriven ocultos dividendos. Lo primero que anunció la concesión fue la instalación de más equipos de foto detección, a no más de quince días de iniciada la nueva administración. Suena por lo menos curioso siendo un proceso que toma meses en aprobación y que apenas ahora se anuncie como de las primeras medidas ¿No?


